Hablamos con Gerard Prats, Chief Product Officer y cofundador de Saigu Cosmetics, para conocer más sobre cómo esta empresa ha evolucionado desde su inicio como un e-commerce hasta convertirse en un proyecto integral que combina producto, retail y comunidad. En esta entrevista, Gerard nos comparte la historia de Saigu, su enfoque en el desarrollo interno de productos, su visión sobre la belleza y los retos que enfrentan en su expansión y en la internacionalización. También nos habla sobre cómo el trabajo constante en laboratorio y la relación directa con los consumidores han sido clave en el éxito de la marca. Una conversación sobre innovación, cercanía con el cliente y la importancia de la autenticidad en la industria de la belleza.
1. Nombre, cargo y empresa
Gerard Prats, Chief Product Officer y cofundador de Saigu Cosmetics.
2. Háblanos sobre la empresa en la que trabajas. ¿Cuál es su historia?
Saigu es una empresa que ha evolucionado más allá de un e-commerce para convertirse en un proyecto donde conviven producto, retail y comunidad. Nace en 2019 como un e-commerce muy enfocado en producto, y con el tiempo ha ido creciendo hacia una forma mucho más amplia y directa de relacionarnos con las personas.
Desde el principio tuvimos bastante claro que queríamos desarrollar producto internamente en Barcelona y fabricar en proximidad, porque para nosotros el producto no es solo el resultado final, sino todo el proceso que hay detrás. Poder decidir materias primas, trabajar mano a mano con laboratorio, entender cómo reacciona cada fórmula… eso nos da un control y una capacidad de iteración que es clave. Y al ser direct to consumer, tenemos una relación muy cercana con quien compra, lo que nos permite ajustar muchísimo mejor lo que hacemos a lo que realmente necesita la gente.
Al final, más que una empresa de maquillaje, creo que Saigu es una empresa obsesionada con hacer productos que funcionen de verdad en el día a día de las personas, con una estética y una forma de entender la belleza muy mediterránea y muy real.
3. ¿Qué implica tu día a día en la empresa?
Mi día a día es bastante caótico, en el buen sentido. Mi foco principal es producto, es decir, conseguir que lo que saquemos al mercado esté al máximo nivel posible. Eso implica estar constantemente mirando qué está pasando fuera, qué tendencias tienen sentido y cuáles no, qué huecos hay, qué estamos haciendo bien y qué no, y cómo aterrizamos todo eso en nuestro universo de marca.
Paso mucho tiempo en laboratorio, revisando desarrollos, tocando fórmulas y viendo cómo evolucionan, pero también hablando con otros departamentos para entender qué está pasando desde todos los ángulos.
Luego hay otra parte que tiene más que ver con representar la marca, construir relaciones y conectar con gente del sector… no es algo que busque de forma forzada, pero al final acaba siendo natural cuando estás construyendo algo desde cero.
4. ¿Qué valor diferencial aportáis?
Si lo tuviera que resumir, diría que conseguimos ese efecto de “me veo mejor” de una forma muy fácil. Parece una tontería, pero no lo es.
Crear productos que funcionen rápido, que no requieran técnica, que queden bien en distintos tipos de piel —grasa, seca, con acné, con rosácea, más madura— y que aun así el resultado sea bonito y natural, es bastante complejo. Hay mucho trabajo detrás de formulación y de decisiones que no se ven.
Creo que ahí es donde realmente aportamos valor, en hacer fácil algo que en realidad es difícil.
5. ¿Qué retos crees que afrontáis en los próximos años?
Tenemos varios retos, pero hay dos claros. Uno es la expansión en retail propio: hacerlo de forma ordenada, sostenible y que realmente sume a la marca, no solo en facturación, sino también en experiencia.
El otro es la internacionalización, que para mí es casi un ejercicio de humildad: salir fuera y ver si lo que has construido tiene sentido en otros mercados, si conecta igual o si tienes que reaprender cosas.
Ambos tienen que ver con crecer sin perder lo que nos hace diferentes.
6. ¿Qué os aporta formar parte del Beauty Cluster como entidad y a ti como profesional?
Para nosotros es muy útil en un sentido práctico. Es acceso a información, a conversaciones y a gente que está pasando por lo mismo que tú. Evitas errores, entiendes mejor el contexto y también te das cuenta de que no estás solo en muchas decisiones.
Y a nivel de industria, creo que es importante empezar a vernos menos como competencia y más como parte de un conjunto. Cuanto más fuerte sea la marca España en belleza, más fácil será para todos crecer fuera.
7. Volviendo a ti. ¿Cómo aterrizas en el sector de la belleza?
La verdad es que no era algo que tuviera previsto. Yo estudié química, pero tenía bastante claro que no quería quedarme en un laboratorio haciendo investigación pura.
Buscando ese punto intermedio encontré el máster de dermofarmacia y cosmetología en la Universidad de Barcelona, que mezclaba ciencia con una visión más de negocio, y ahí fue donde conecté con el sector.
A partir de ahí empecé a trabajar en materias primas, luego pasé a fabricación de maquillaje, entendiendo desde dentro cómo se construyen los productos, y ese recorrido acabó llevándome a montar Saigu. No fue una decisión de un día, fue más bien ir encajando piezas hasta que tenía sentido hacerlo.
8. Hablando de ‘belleza’, ¿cómo la definirías?
Para mí está completamente ligada a la salud. No entiendo una piel bonita como una piel perfecta, sino como una piel que se ve cuidada, equilibrada, que refleja que hay un trabajo detrás.
Y también hay una parte importante de aceptación, de entender qué tienes y cómo convivir con ello. Creo que la belleza tiene bastante más que ver con eso que con intentar encajar en un estándar.
9. ¿Algún hobby, superpoder o pasión escondida que quieras compartir?
El CrossFit es bastante importante para mí. Entreno por las mañanas y es literalmente el momento en el que paro todo. Me sirve para limpiar la cabeza, resetear y empezar el día con otra energía.
Con el ritmo que llevamos, es bastante necesario tener algo así.
10. ¿Cuál es el último libro que has leído o película que has visto?
Hace poco terminé la saga de El Archivo de las Tormentas, que son libros muy largos y bastante intensos, y estoy en ese punto de “duelo” porque te metes muchísimo en la historia.
Y la última película que he visto ha sido Proyecto Salvación, basada en el libro Project Hail Mary, que también recomiendo mucho.
11. Los negocios se basan en…
Para mí, en relaciones humanas. En escuchar, en entender, en saber dar y también en saber recibir.
Todo lo demás —producto, estrategia, números— es importante, pero si no hay una base real entre personas, es muy difícil que algo funcione a largo plazo. Yo intento llevar siempre el negocio a ese terreno, porque es donde creo que pasan las cosas de verdad.
