Entrevistamos a Marc Morillas, CEO de Morillas Brand Consultants
Fundada en Barcelona en 1962 por Antoni Morillas, la agencia es hoy un referente internacional en branding, estrategia y diseño. Con sedes en Barcelona, Madrid y Latinoamérica, Morillas ha desarrollado más de 14.000 proyectos en múltiples sectores a lo largo de tres generaciones.
La compañía combina creatividad, innovación y visión estratégica para ayudar a las marcas a crecer, diferenciarse y conectar con las personas en un entorno cada vez más cambiante.
Nombre, cargo y empresa
Marc Morillas, CEO de Morillas Brand Consultants.
Háblanos sobre la empresa en la que trabajas. ¿Cuál es su historia?
La verdad es que tengo la suerte de trabajar en una compañía que es historia. Mi abuelo fue un pionero del diseño en España y en 1962 decidió crear una profesión que todavía no existía. Desde entonces hemos podido vivir y experimentar más de 14.000 proyectos a lo largo de casi 3 vidas dedicadas a las marcas. Y en todo este tiempo hemos aprendido una cosa: nunca sabes lo suficiente y todo es posible.
¿Qué implica tu día a día en la empresa?
Mi trabajo es fácil, soy un cuidador. Y además me especializo en cuidar muy bien de sólo 3 cosas: cuidar de nuestra gente, cuidar a nuestros clientes y cuidar el origen.
¿Qué valor diferencial aportáis?
Cada generación ha aportado el suyo. Mi abuelo en su momento transformaba los beneficios de productos aburridos y complejos en imágenes poderosas y llamativas. Hablar de los beneficios de la Biodramina en una imagen, no lo podía hacer todo el mundo. A su vez mi padre entendió que el diseño sin estrategia era un ejercicio meramente estético. Él logró ser el primero en derribar las barreras entre los equipos de diseño y los de marketing, ayudando a grandes marcas de este país a diferenciarse unas de otras. Y en mi caso la verdad es que el destino es caprichoso y quiso mezclar agua y aceite. Vengo del mundo financiero y soy sin duda la oveja negra en una familia de grandes diseñadores y arquitectos. Pero eso me ha permitido entender las marcas como un activo de generación de negocio más y por eso me obsesiona el poder ayudar a nuestros clientes a vender más y mejor. Y por ello invertimos tiempo y dinero en desarrollar metodologías y tecnologías propias para saber poner la marca a trabajar como toca.
¿Qué retos crees que afrontáis en los próximos años?
No caer en auto halagarnos ni quedarnos quietos. Todo ello con una volatilidad nunca vista antes y una disrupción tecnológica de vértigo. Dicho esto, nuestra promesa es simple: excelencia y rapidez. Y como ambas son contextuales no podemos caer en la complacencia de que ya hemos llegado donde queríamos.
¿Qué os aporta formar parte del Beauty Cluster como entidad y a ti como profesional?
El sector de la belleza es una de nuestras principales áreas de expertise y una industria extremadamente importante para nuestro país y para Europa en general. Poder estar cerca de profesionales y organizaciones de primer nivel para seguir aprendiendo tiene un valor infinito que no podíamos dejar escapar. Asumimos también el reto de aportar nuestro granito de arena: compartir aprendizajes y detectar amenazas que puedan afectar al sector antes de que sea demasiado tarde.
Volviendo a ti. ¿Cómo aterrizas en el sector de la belleza?
En Morillas siempre hemos estado cerca de la industria de la belleza, y recuerdo perfectamente cuando de niño tuve el lujo de ver cómo se gestaban proyectos para grandes marcas internacionales. Desde entonces hemos crecido y evolucionado con el sector, logrando un conocimiento especializado que quizás pocas empresas como la nuestra puedan tener y por tanto diferencial.
Hablando de ‘belleza’, ¿Cómo la definirías?
La definiría como una ciencia con la capacidad de impactar a las personas de forma muy profunda. Especialmente en algo tan complejo como la autoestima. El ayudarnos a vivir la mejor versión de nosotros mismos y cuidar la salud de uno de los órganos más importantes que tenemos es algo extremadamente poderoso. Dicho esto, precisamente por la importancia que la belleza tiene en la vida de las personas, creo que debe ser gestionada siempre con responsabilidad, ética y compromiso. Huir de promesas vacías o etéreas, asumir responsabilidades y también riesgos en pro de la investigación.
¿Algún hobby, superpoder o pasión escondida que quieras compartir?
Es conocida mi pasión por la aviación. Vuelo desde los 14 años. Aprendí en ultraligeros y pistas ultracortas, donde no había instrumentos y se volaba por feeling. Una pasión que además he tenido la suerte de compartir con mi padre, con quien he tenido la oportunidad de volar más de 2000h. El haber sido tripulación nos ha ayudado especialmente en nuestro proceso de relevo generacional, pero esto ya es otra historia. Lo que sí debo decir es que este hobby sí o sí me obliga a protegerme de la radiación solar, nunca salgo a volar sin mi kit de protección solar conmigo. Forma parte de la “before take-off checklist”.
¿Cuál es el último libro que has leído o película que has visto?
Me encantan los thrillers, la novela negra. Especialmente aquellas que tienen que ver con la cultura del espionaje y contrainteligencia. Ahora estoy leyendo una novela de un exanalista de la CIA, David McCloskey titulada “Estación Damasco”. Como serie sin duda destacaría “Fauda”, especialmente en los momentos que corren.
Los negocios se basan en…
En desarrollar una fe resiliente que te permite creer a veces más allá de un dato y/o de la realidad en un momento concreto.
