Hablamos con Mireia Ferrer, Directora de Marketing Internacional en Genové, para conocer de cerca la evolución de un laboratorio con más de 100 años de historia que ha sabido mantenerse fiel a su base científica mientras se adapta a un consumidor cada vez más informado y exigente.
En esta entrevista, comparte cómo la compañía ha transformado su manera de comunicar la ciencia, haciéndola más accesible y relevante, sin renunciar al rigor que la define. También profundiza en el valor de la eficacia real, respaldada por estudios científicos, y en su apuesta por la nutricosmética como una vía complementaria para cuidar la piel desde dentro.
Nombre, cargo y empresa
Mireia Ferrer, Directora de Marketing Internacional en Genové.
Háblanos sobre la empresa en la que trabajas. ¿Cuál es su historia?
Genové es un laboratorio con más de 100 años de historia en dermatología, y eso ya dice mucho de quiénes somos: una compañía que ha sabido evolucionar sin perder su esencia.
Siempre hemos trabajado desde la ciencia, pero en los últimos años hemos dado un paso más: acercarla al consumidor de una forma más clara, más útil y más real. Hoy esto queda reflejado en nuestro posicionamiento y logo corporativo, Genové – supported by science.
Estamos en un momento muy bonito, creciendo a nivel internacional y llevando nuestras soluciones a distintos mercados, pero manteniendo algo muy importante para nosotros: desarrollar productos que realmente funcionan.
¿Qué implica tu día a día en la empresa?
Mi día a día es muy dinámico y, sobre todo, muy transversal.
Trabajo conectando equipos, mercados y visiones. Desde la estrategia global hasta cómo aterriza un mensaje en cada país, siempre con una idea en mente: que lo que hacemos tenga sentido para el consumidor.
Colaboro con filiales y equipos locales para asegurar coherencia, pero también para escuchar y adaptar. Porque una marca global solo funciona si es capaz de ser relevante a nivel local.
Al final, mi rol es impulsar el desarrollo de innovaciones y soluciones que respondan a necesidades reales del consumidor, traduciendo la ciencia en algo que la gente entienda, valore y quiera incorporar en su vida.
¿Qué valor diferencial aportáis?
Si tuviera que resumirlo en una idea sería que desarrollamos productos que realmente cumplen lo que prometen.
Contamos con estudios, muchos de ellos publicados en revistas científicas de alto impacto, que respaldan la eficacia y efectividad de nuestras soluciones. Esto nos da la seguridad —y también la responsabilidad— de ofrecer resultados reales.
Creemos en la eficacia desde todas las vías posibles. Por eso apostamos por la nutricosmética, porque nos permite actuar desde dentro, donde muchas veces empieza todo.
Y algo clave: hacemos el esfuerzo de explicarlo de forma sencilla y comprensible. Porque la ciencia solo tiene valor si se entiende.
Y solo tiene sentido si genera resultados reales en la vida de las personas.
¿Qué retos crees que afrontáis en los próximos años?
El principal reto es seguir creciendo sin perder lo que nos hace diferentes.
Cada vez hay más información, más marcas y más ruido, y el consumidor es más exigente que nunca. Ya no busca solo promesas, busca resultados que cumplan sus expectativas.
El gran desafío —y también la gran oportunidad— está en ser honestos, rigurosos y relevantes. En acompañar al consumidor con criterio.
Y a nivel internacional, encontrar el equilibrio entre una estrategia global clara y la capacidad de adaptarnos a cada mercado.
¿Qué os aporta formar parte del Beauty Cluster?
Para nosotros es una forma de estar conectados con el sector, de aprender y también de compartir.
Es un espacio donde pasan cosas, donde surgen conversaciones interesantes y donde puedes tener una visión más amplia de hacia dónde va la industria.
A nivel personal, es muy enriquecedor poder compartir experiencias con otros profesionales que están viviendo retos similares.
¿Cómo llegaste al sector de la belleza?
Llegué de forma bastante natural, siempre muy cerca de la dermatología y la ciencia.
Pero lo que me hizo quedarme fue darme cuenta del impacto real que tiene lo que hacemos en las personas. No hablamos solo de piel o cabello, hablamos de cómo se siente alguien cuando se mira al espejo. Y eso tiene mucho valor.
¿Cómo definirías la belleza?
Para mí, la belleza es confianza y bienestar en tu propia piel.
No se trata de perseguir estándares de perfección inalcanzables, sino de salud y naturalidad. Hoy en día, la belleza también es conocimiento: entender qué usas y por qué lo usas para elegir con criterio.
¿Algún hobby o pasión?
Muchos, pero si tuviera que quedarme con uno, diría que la curiosidad es una de las cosas que más me define.
Me gusta entender, aprender y cuestionar, tanto a nivel profesional como personal.
Y también valoro mucho los momentos de desconexión, porque son los que me permiten volver con más perspectiva.
Los negocios se basan en…
En la confianza. Y como siempre decimos en Genové, la confianza es hija de la consistencia: es el resultado de hacer las cosas bien, con rigor y ética, una y otra vez a lo largo del tiempo.
