Hablamos con Ricardo Roca, director general de Packaging Color Manufacturing (PCM), para conocer de cerca la trayectoria de una empresa familiar que ha sabido evolucionar al ritmo de las necesidades de la industria cosmética y perfumera.
En esta entrevista nos comparte cómo ha cambiado el papel del envase en el sector, qué valor aporta PCM como colaborador industrial de las marcas y cuáles son los grandes retos que marcarán el futuro del packaging decorado. Una conversación sobre innovación, proceso, sostenibilidad y la capacidad del envase para comunicar mucho más que un producto.
Nombre, cargo y empresa
Ricardo Roca, Director General en Packaging Color Manufacturing (PCM).
Háblanos sobre la empresa en la que trabajas. ¿Cuál es su historia?
Nuestros orígenes se remontan a un pequeño taller familiar dedicado principalmente al pintado industrial mediante pintura en polvo. Con el paso del tiempo detectamos que había una gran demanda en el sector del packaging, especialmente en cosmética y perfumería, donde el envase empezaba a tener un papel cada vez más relevante en la identidad de marca.
A partir de ahí comenzamos una evolución natural hacia la decoración de envases, incorporando nuevas técnicas como la serigrafía y el hot stamping.
Hoy, más de 50 años después, seguimos siendo una empresa familiar, actualmente dirigida por la segunda generación con la tercera ya incorporada en el negocio. Durante todo este tiempo hemos mantenido una apuesta clara por la innovación tecnológica, la sostenibilidad aplicada a los procesos industriales y el acompañamiento técnico a nuestros clientes.
Nuestro objetivo sigue siendo ayudar a las marcas a transformar sus envases en elementos que no solo contienen un producto, sino que también comunican, diferencian y transmiten valor.
¿Qué implica tú día a día en la empresa?
Mi día a día combina varias áreas. Por un lado, la parte estratégica, analizando hacia dónde evoluciona el sector y cómo debemos adaptar nuestra empresa para seguir aportando valor a nuestros clientes.
Por otro lado, hay una parte muy importante de coordinación con los equipos técnicos, comerciales y de producción. En una empresa industrial como la nuestra es fundamental que todo esté alineado.
¿Qué valor diferencial aportáis?
Nuestro principal valor diferencial es que no actuamos solo como proveedores de decoración, sino como colaborador industrial de nuestros clientes.
Acompañamos a las marcas desde la fase de definición técnica de la decoración del envase hasta la producción a escala, ayudándoles a transformar un diseño creativo inicial en una solución sostenible y viable a nivel productivo.
Combinamos tres elementos que consideramos clave: la experiencia técnica, capacidad productiva y sensibilidad estética. Esto nos permite desarrollar proyectos con acabados premium manteniendo la consistencia, la repetibilidad y la eficiencia que exigen las producciones medias y grandes.
¿Qué retos crees que afrontáis en los próximos años?
El sector del packaging decorado está viviendo una transformación importante. Por un lado, las marcas exigen cada vez más diferenciación visual, porque el envase se ha convertido en una herramienta clave de posicionamiento.
Al mismo tiempo, aumentan las exigencias en sostenibilidad, trazabilidad y eficiencia productiva.
El reto para empresas como la nuestra es combinar el impacto visual, viabilidad industrial y sostenibilidad. Es decir, ayudar a las marcas a crear envases atractivos, pero que también funcionen correctamente cuando pasan a producciones de gran escala.
¿Qué os aporta formar parte del Beauty Cluster como entidad y a ti como profesional?
Formar parte del Beauty Cluster es una gran oportunidad para estar más cerca del ecosistema del sector.
Nos permite conectar con marcas, laboratorios, fabricantes y otros actores de la cadena de valor del packaging y la cosmética. Este tipo de entornos favorecen el intercambio de conocimiento, la colaboración y la innovación.
Para nosotros es especialmente interesante porque el packaging decorado es un punto de encuentro entre diseño, marca y producción industrial, y el clúster facilita precisamente ese diálogo entre disciplinas.
Volviendo a ti. ¿Cómo aterrizas en el sector de la belleza?
En mi caso fue a raíz de iniciar el cambio de actividad dentro de la empresa y especializarnos en la decoración de envases de cosmética y perfumería.
Con el tiempo fui entendiendo que detrás de cada envase hay mucho más que un objeto, hay estrategia de marca, percepción de valor y decisiones técnicas complejas.
El sector de la belleza tiene algo muy especial, porque el envase forma parte de la experiencia del producto. Eso hace que nuestro trabajo tenga un impacto directo en cómo una marca se presenta al mundo.
Hablando de ‘belleza’, ¿Cómo la definirías?
Para mí la belleza tiene mucho que ver con la autenticidad. Con aquellas cosas que resultan atractivas porque transmiten algo real.
También creo que está muy ligada a la emoción que generan. Aquello que, de alguna manera, consigue llamar tu atención y dejarte una sensación especial.
Muchas veces la belleza está en los detalles, en la sencillez o en la armonía entre distintos elementos. Creo que cuando algo está bien pensado y bien hecho se percibe de forma natural, sin necesidad de explicarlo demasiado.
¿Algún hobby, superpoder o pasión escondida que quieras compartir?
Algo con lo que disfruto mucho es correr por la playa y pasar tiempo en la naturaleza.
Es un momento que me ayuda mucho a desconectar del trabajo, pero a la vez también me permite conectar conmigo mismo. Algo que, cuando estás en plena actividad, a veces es difícil de conseguir.
Estar al aire libre, correr o simplemente caminar cerca del mar me ayuda a volver con la mente más clara. Creo que esos momentos de desconexión son importantes para mantener un equilibrio sano.
¿Cuál es el último libro que has leído o película que has visto?
Uno de los últimos libros que he leído es “¿Por qué la sopa se enfría?” de Santiago Pumarola.
Es un libro que me resultó especialmente interesante porque plantea una reflexión sobre cómo, a lo largo de la vida, muchas veces nos debatimos entre seguir nuestro propio camino o cumplir con lo que se espera de nosotros.
Además, tuve la oportunidad de conocer personalmente al autor, lo que hace que el libro tenga un valor especial para mí. Cuando conoces a la persona que está detrás de esas reflexiones, entiendes mejor la mirada desde la que están escritas.
Los negocios se basan en…
Para mí, los negocios se basan en la confianza.
Especialmente en sectores industriales como el nuestro, donde los proyectos implican inversión, planificación y producción a gran escala. Cuando un cliente confía en ti para decorar su envase, está confiando también en que todo el proceso funcionará correctamente.
Por eso creemos que la base de cualquier relación comercial sólida es la transparencia, la fiabilidad y el compromiso a largo plazo.
