Hablamos con Carolina de la Torre, Fouder & Scientific Director de GreenBioPeptides una empresa que nace de nace de una pregunta científica que me acompañó durante años: si la proteómica ha transformado nuestra capacidad para decodificar sistemas biológicos complejos.
Nombre, cargo y empresa
Dra. Carolina De La Torre Gómez, Founder & Scientific Director de GreenBioPeptides.
Háblanos sobre la empresa. ¿Cuál es su historia?
GreenBioPeptides nace de una pregunta científica que me acompañó durante años: si la proteómica ha
transformado nuestra capacidad para decodificar sistemas biológicos complejos, ¿por qué no aplicar ese
mismo rigor al mundo vegetal?
Durante más de veinte años he trabajado en investigación biomédica estudiando proteínas y péptidos
mediante el uso de tecnologías de última generación; como la espectrometría de masas, la proteómica y
la peptidómica. Ese recorrido me enseñó a mirar la biología desde dentro; a entender que detrás de una
proteína puede haber un mecanismo, una señal celular, una respuesta inmune o una oportunidad de
innovación.
Mi formación en inmunología también influyó mucho en esa mirada. Me hizo comprender que el origen,
la composición y la definición molecular de un ingrediente importan. No es lo mismo trabajar con una
mezcla poco caracterizada que con un sistema cuya identidad, trazabilidad y respuesta biológica pueden
entenderse, medirse y validarse.
Desde ahí empecé a mirar las plantas de otra manera. No como simples fuentes de extractos, sino como
sistemas biológicos muy sofisticados, capaces de producir señales moleculares con un enorme potencial
funcional. Las plantas llevan millones de años adaptándose, defendiéndose y comunicándose con su
entorno; sin embargo, en muchos sectores todavía se utilizan como mezclas complejas, sin conocer con
precisión qué péptidos, proteínas, metabolitos o señales explican realmente su actividad.
GreenBioPeptides nace precisamente para cambiar ese punto de partida. En GBP no trabajamos con
extractos genéricos ni con mezclas indefinidas. Analizamos el proteoma y el peptidoma vegetal real,
identificamos fracciones peptídicas y metabolíticas, priorizamos candidatos mediante BPE Explorer™ —
nuestro motor propio de predicción funcional— y validamos su actividad en modelos biológicos
relevantes.
Así desarrollamos Bioactive Peptide Extracts (BPEs): sistemas peptídicos vegetales con identidad
molecular, trazabilidad y validación funcional, concebidos para una nueva generación de ingredientes
bioactivos en cosmética científica, dermocosmética, nutricosmética y bienestar funcional.
Hoy contamos con una librería propietaria de péptidos bioactivos, un portfolio codificado en expansión
y un primer activo insignia con patente europea concedida. Pero, más allá de un activo concreto, lo
importante es que hemos demostrado que el enfoque funciona: podemos pasar del proteoma vegetal al
activo caracterizado, del dato molecular al mecanismo biológico, y del mecanismo a un ingrediente
defendible para el mercado.
¿Qué implica tu día a día en la empresa?
Mi día a día está en la intersección entre ciencia, estrategia, desarrollo de negocio y construcción de
compañía.
Por un lado, sigo muy cerca de la parte científica: cómo seleccionamos las matrices vegetales, cómo las
caracterizamos, cómo se integran los datos en BPE Explorer™ y cómo priorizamos los candidatos que
realmente merecen avanzar. Para mí es fundamental que cada decisión científica tenga sentido: no basta
con que un dato sea interesante; tiene que poder convertirse en un activo sólido, reproducible y
defendible.
Por otro lado, una parte muy importante de mi trabajo consiste en traducir esa ciencia al lenguaje del
mercado. Hablar con formuladores, marcas, socios industriales, instituciones e inversores implica explicar
no solo qué hacemos, sino por qué nuestra plataforma puede abrir una nueva categoría de ingredientes
activos. Hay que convertir un mecanismo biológico en una propuesta clara de valor: qué aporta un activo,
qué lo diferencia, qué evidencia tiene detrás, cómo puede ayudar a una marca a construir claims más
sólidos y cómo puede convertirse en una oportunidad real de colaboración, desarrollo conjunto o
inversión.
Ese cambio de lenguaje no ocurrió de un día para otro. Durante años me fui formando también en
estrategia, desarrollo directivo y visión empresarial, porque tenía claro que si quería llevar una tecnología
científica al mercado necesitaba entender cómo se construye una compañía, cómo se protege una
innovación y cómo se genera valor más allá del laboratorio.
Y luego está la parte más fundacional: proteger la propiedad intelectual, construir alianzas, ordenar el
pipeline, definir la estrategia regulatoria y decidir qué se comunica y qué debe permanecer confidencial.
En una empresa como GreenBioPeptides, cada paso tiene que equilibrar ambición y rigor. Queremos
crecer, pero sin perder nunca el control de lo que nos hace únicos: la tecnología, los datos, la plataforma
y la dirección científica.
¿Qué valor diferencial aportáis?
Nuestro valor diferencial no es solo que desarrollamos ingredientes vegetales. Es que hemos construido
una plataforma capaz de descubrirlos, caracterizarlos, priorizarlos y validarlos de una manera distinta.
La mayoría de los extractos vegetales llegan al mercado con una historia de origen atractiva, pero con
una composición compleja y muchas veces poco definida. GreenBioPeptides trabaja desde otro lugar:
empezamos por la identidad molecular. Leemos el proteoma y el peptidoma vegetal real, caracterizamos
las fracciones, identificamos péptidos y metabolitos de interés, y los integramos en BPE Explorer™,
nuestro motor propio de predicción funcional.
Ahí está uno de los grandes diferenciales de la compañía. BPE Explorer™ no es una herramienta accesoria;
es el núcleo tecnológico de GreenBioPeptides. Nos permite transformar datos moleculares complejos en
conocimiento funcional: priorizar candidatos, anticipar perfiles de bioactividad y orientar la validación
hacia mecanismos relevantes para cosmética científica, dermocosmética, nutricosmética y bienestar
funcional.
Para una marca o un formulador, eso cambia mucho. Un BPE no es solo un ingrediente: es un activo con
identidad molecular, racional funcional y evidencia biológica. Permite construir una narrativa científica
más sólida, un dossier más robusto y claims con más profundidad que los que puede ofrecer un extracto
genérico.
Además, el verdadero activo estratégico de GreenBioPeptides no es un único producto, sino la
plataforma. BPE Explorer™ nos permite generar una cartera continua de candidatos, abrir modelos de
licencia, co-desarrollo y suministro B2B, y crear activos diferenciados para partners que buscan
innovación real, no solo una nueva materia prima.
Lo resumiría así: de la planta al dato molecular, del dato al mecanismo, y del mecanismo a un activo
bioactivo defendible.
¿Qué retos crees que afrontáis en los próximos años?
El gran reto es construir una nueva categoría y explicarla bien.
El mercado entiende perfectamente qué es un extracto vegetal, qué es un péptido sintético o qué es un
ingrediente cosmético convencional. Pero un Bioactive Peptide Extract está en un espacio nuevo:
combina origen vegetal, identidad molecular, sistema multipéptido, predicción funcional y validación
biológica. Eso requiere pedagogía, pero también representa una oportunidad enorme.
Creo que el sector beauty está entrando en una etapa donde ya no basta con decir “natural”, “clean” o
“innovador”. Las marcas necesitan ingredientes con más trazabilidad, más evidencia y más capacidad de
diferenciación. Nuestro reto es llevar una tecnología deep-tech al mercado sin diluir su rigor científico, y
al mismo tiempo hacerla comprensible y útil para formuladores, marcas, ingredient houses e inversores.
El segundo reto es escalar de forma inteligente. No queremos crecer como una fábrica tradicional, sino
como una plataforma tecnológica B2B, manteniendo dentro de GreenBioPeptides el control de la
propiedad intelectual, los datos, la caracterización molecular y el motor de descubrimiento.
Y el tercer reto es convertir esa capacidad tecnológica en alianzas industriales sólidas. Buscamos socios
que no quieran simplemente incorporar “un ingrediente más”, sino liderar con nosotros una transición:
pasar del extracto vegetal genérico al activo bioactivo caracterizado, trazable y defendible.
¿Qué os aporta formar parte del Beauty Cluster como entidad y a ti como profesional?
Para GreenBioPeptides, el Beauty Cluster es un punto de conexión natural con el ecosistema que
queremos impactar: marcas, formuladores, laboratorios, proveedores de tecnología, expertos
regulatorios, socios industriales e inversores especializados en innovación.
Nos interesa especialmente estar cerca de las conversaciones sobre ingredientes activos,
dermocosmética avanzada, eficacia funcional, claims, nutricosmética y nuevas tecnologías aplicadas al
sector beauty. GreenBioPeptides puede aportar una mirada muy científica, pero también necesitamos
escuchar cómo piensan las marcas, qué necesitan los formuladores y qué barreras reales existen para
llevar un activo de nueva generación al mercado.
A nivel personal, el Beauty Cluster representa un puente muy estimulante. Yo vengo de la investigación
biomédica, de la proteómica, de la peptidómica, de la espectrometría de masas y de la inmunología.
Entrar en este ecosistema me permite trasladar esa cultura científica a un sector que está evolucionando
muy rápido y que necesita cada vez más evidencia, precisión y diferenciación real.
También me interesa mucho el valor de comunidad. La innovación no ocurre de forma aislada: necesita
conversación, confianza, colaboración y capacidad de conectar ciencia, industria y mercado. En ese
sentido, el Beauty Cluster puede ser un espacio clave para acelerar el tipo de innovación que
GreenBioPeptides quiere aportar.
Volviendo a ti. ¿Cómo aterrizas en el sector de la belleza?
No lo viví como un giro brusco, sino como una evolución natural.
Durante muchos años mi trabajo estuvo centrado en entender sistemas biológicos complejos mediante
proteómica, peptidómica y espectrometría de masas. Trabajé en proyectos vinculados a biomarcadores,
cáncer, medicina personalizada y mecanismos celulares, áreas muy relevantes que me dieron una base
científica muy sólida. Crecí científicamente en ese entorno: aprendiendo a leer datos moleculares y a
traducirlos en significado biológico.
Pero, con el tiempo, empecé a hacerme otra pregunta: ¿qué información molecular estamos dejando sin
leer en el mundo vegetal?
Las plantas llevan millones de años adaptándose, defendiéndose y comunicándose con su entorno. Sin
embargo, en muchos sectores siguen utilizándose como extractos complejos, sin comprender realmente
qué péptidos, proteínas, metabolitos o señales funcionales contienen. Ahí vi una oportunidad científica
enorme.
El sector beauty fue el lugar natural para empezar porque es un mercado donde convergen ciencia,
formulación, narrativa, eficacia y experiencia de usuario. Y también porque la piel es un sistema biológico
fascinante: barrera, inmunidad, reparación, inflamación, matriz extracelular, microbiota y
envejecimiento saludable. Todo eso conecta profundamente con mi trayectoria científica.
En paralelo, yo ya venía preparándome para dar ese salto. Me formé en desarrollo directivo y estrategia
empresarial porque sabía que, si algún día quería llevar esta visión al mercado, no bastaba con tener
buena ciencia: había que saber construir una compañía, proteger una tecnología, hablar con socios
industriales y entender cómo convertir una plataforma científica en valor.
Llegó un momento en el que GreenBioPeptides empezó a ocupar un lugar muy claro. Seguía trabajando
en proyectos biomédicos muy importantes, pero el proteoma vegetal, el peptidoma de las plantas y la
posibilidad de crear una nueva categoría de ingredientes bioactivos era lo que realmente me movía. Sentí
que era el momento de cruzar ese puente entre el mundo científico y el sector privado.
Por eso digo que no llegué a la belleza desde el marketing, sino desde la biología y desde una convicción
muy profunda: la cosmética del futuro necesita ingredientes más definidos, más trazables y más
conectados con mecanismos reales.
Hablando de belleza, ¿cómo la definirías?
Para mí, la belleza es coherencia biológica.
No la entiendo solo como apariencia, sino como el resultado visible de sistemas que funcionan bien: una
piel que se repara, una barrera que responde, una inflamación que se resuelve, un tejido que mantiene
su equilibrio. Desde mi mirada científica, la belleza tiene mucho que ver con entender qué está pasando
debajo de lo visible.
También creo que hoy la belleza ya no se limita a lo tópico. Cada vez más, el sector se mueve hacia una
visión integral donde cosmética, dermocosmética, nutricosmética y suplementos nutricionales empiezan
a dialogar entre sí. La piel no está aislada del resto del organismo: está conectada con la inflamación, el
metabolismo, la nutrición, el estrés oxidativo, la microbiota y el envejecimiento saludable.
Por eso, en GreenBioPeptides vemos los ingredientes bioactivos vegetales como una oportunidad
transversal. Un mismo sistema peptídico, bien caracterizado y validado, puede tener aplicaciones en
cosmética científica, pero también en nutricosmética o en formatos de nutrición funcional, siempre que
la evidencia y la regulación acompañen.
También relaciono la belleza con confianza. Cuando sabes por qué un ingrediente está en una fórmula,
qué mecanismo tiene detrás y qué evidencia lo sostiene, cambia la relación con el producto. Deja de ser
una promesa y se convierte en una decisión informada.
Creo que la belleza del futuro va a estar menos basada en claims vacíos y más en esa unión entre ciencia,
bienestar, nutrición y credibilidad.
¿Algún hobby, superpoder o pasión escondida que quieras compartir?
Mi superpoder, si tuviera que elegir uno, sería leer sistemas complejos y traducirlos.
Es algo que he hecho toda mi vida científica: mirar una cantidad enorme de datos moleculares y tratar
de encontrar el patrón, la señal, el sentido. Me gusta conectar mundos que normalmente no hablan el
mismo idioma: la biomedicina y la cosmética, la proteómica y la formulación, el dato molecular y el claim
de producto.
Y quizá mi pasión más constante es precisamente esa: construir puentes. Me interesa mucho cuando la
ciencia deja de quedarse en el laboratorio y empieza a convertirse en algo que puede impactar en la
industria, en la salud, en la piel, en el bienestar o en la manera en que entendemos la innovación.
¿Cuál es el último libro que has leído o película que has visto?
El último libro que he leído es Una vida plena, de Juan Carlos Unzué. Me interesó porque habla de vivir
con propósito y de sostenerse cuando el camino cambia, algo que conecta mucho con cualquier proceso
de transformación personal o profesional.
Leo mucho, aunque ahora casi todo lo que leo está muy relacionado con GreenBioPeptides: ciencia,
estrategia, desarrollo empresarial, innovación y liderazgo. Cuando estás construyendo una empresa
desde la ciencia, el tiempo libre se reduce, pero también cambia tu forma de aprender. Cada lectura
acaba conectando con una decisión, una conversación o una nueva manera de mirar la compañía.
Durante años me formé también en desarrollo directivo y estrategia porque tenía claro que quería dar el
salto desde la investigación hacia la empresa. GreenBioPeptides nace justamente de esa transición: de
convertir conocimiento científico en una plataforma con impacto real en el mercado.
11. Los negocios se basan en…
En confianza, evidencia y visión compartida.
La confianza no se construye solo con una buena conversación; se construye cuando lo que dices se
puede sostener. En nuestro caso, eso significa ciencia trazable, datos, caracterización molecular y
validación biológica.
Pero también creo que los negocios se basan en saber elegir bien con quién caminar. GreenBioPeptides
no busca simplemente clientes; busca socios que entiendan el valor de construir una nueva categoría de
ingredientes activos, con más ciencia, más diferenciación y más capacidad de futuro.
Para mí, un buen negocio no es solo una transacción. Es una alianza donde ambas partes ven algo que
todavía no está completamente construido, pero entienden el valor de hacerlo bien desde el principio.